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CRISIS DE ANGUSTIA

La Crisis de angustia o Ataque de Pánico es una de las manifestaciones psíquicas más dramáticas. Son episodios de miedo intenso y repentino que sufren gran número de personas, en su mayoría adultos jóvenes, y en forma de síntomas físicos similares a los de una enfermedad cardiovascular, neurológica, digestiva o cerebral, que harán pensar a quien lo sufre en la posibilidad de un ataque al corazón, un vértigo o en la sensación de volverse loco perdiendo el control de uno mismo.

Las principales manifestaciones clínicas pueden ser somáticas en forma de palpitaciones, aceleración del ritmo del corazón, opresión en el pecho, temblores, sudores, sensaciones intensas de calor y de frío, dificultades respiratorias, sensaciones de ahogo, sensación de inestabilidad, de desvanecimiento o tener la cabeza hueca; náuseas, mariposas en el estómago, diarrea; parestesias u hormigueo por las extremidades.

Desde el punto de vista sensorial, hay una sensación de irrealidad, o de no ser uno mismo, acompañándose a veces de sensaciones de desequilibrio o inestabilidad, e incluso en pocos casos de un tipo de alucinaciones auditivas o visuales.

Psicológicamente tiene la impresión de un malestar intenso o de una catástrofe inminente con los miedos de morirse, marearse, volverse loco, perder el control de su comportamiento o de sus esfínteres, o de cometer algún acto sin sentido . Tiene la necesidad imperiosa de huir en busca de un lugar seguro, interrumpiendo lo que está haciendo, buscando tomar el aire, refrescarse, buscando alcohol o un calmante, o de alguien que le ayude a superar este mal momento .

Con tratamiento se produce una mejora significativa en el 90% de los casos. Hay que hacer un tratamiento farmacológico, que se debería acompañar de un tratamiento psicológico mediante el aprendizaje de técnicas de relajación y de afrontación de las situaciones temidas.