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PSIQUIATRÍA Y MEDICINA (DERMATOLOGÍA)

En una concepción unitaria del funcionalismo de nuestro cuerpo, no nos puede caber ninguna duda de la estrecha relación existente entre nuestro estado emocional y su repercusión en cualquier enfermedad orgánica. Muchas patologías cardíacas, respiratorias, digestivas, inmunológicas, dermatológicas, etc. establecen puentes de conexión con nuestro estado psíquico.

La piel es el órgano más externo y extenso de nuestro organismo, encontrándose en contacto y exposición permanente con cualquier tipo de agente externo, y actuando muy a menudo como eco reflejo e inapelable de nuestro estado emocional. Diferentes estudios muestran que en más de la mitad de pacientes visitados por el dermatólogo subyace un malestar psíquico en su lesión dermatológica.

Existen pues enfermedades dermatológicas que en su aparición o en una reagudización están clarmente implicados factores emocionales, siendo las más habituales la dermatitis atópica, el acné y la psoriasis.

La Dermatitis atópica se manifiesta fundamentalmente en una época infantil, a pesar de que cada vez con mayor frecuencia aparecen adultos en las consultas. Podemos explicarla como una reacción brutal del organismo del niño en unperíodo de evolución y de cambios continuados o como una respuesta al estrés transmitido por el entorno familiar o escolar.

La aparición de Acné coincide con una época clave para el desarrollo de la autoestima en la adolescencia, en un momento en el que la opinión que los demás puedan tener hacia la persona adquiere un significado notable, y en la que el hecho que la carta de presentación ante los demás (la piel) esté repleta de “imperfecciones” puede implicar un aprendizaje conductual y cognitivo enfermizo, que se puede arrastrar demasiado tiempo y provocar un aislamiento personal y social difícil de revertir.

La Psoriasis es una de las enfermedades en que más se ha estudiado la necesidad de una actuación conjunta dermatológica y psíquica. Las lesiones tan evidentes y espectaculares dificultan las relaciones con su entorno. Sin un suficiente apoyo médico y psíquico dejaran de hacer un buen número de actividades (piscina, playa, gimnasio) o a evitar el contacto cercano o íntimo con un buen número de personas. Ello puede provocar la aparición de manifestaciones ansiosas y depresivas, que si no son tratadas, empeorarán aún más su curso evolutivo.

Es por ello que el enfoque multidisciplinar propuesto desde IINA adquiere solidez y representatividad para múltiples enfermedades médicas que presentan un claro vínculo emocional asociado.